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El peso del silencio: Proteger la infancia es una urgencia del presente en RD

El peso del silencio: Proteger la infancia es una urgencia del presente en RD

SANTO DOMINGO, RD.    Cada 25 de abril, el calendario nos pone frente a un espejo que duele: el Día Internacional de la Lucha contra el Maltrato Infantil. No se trata de una fecha para llenar expedientes o cumplir con protocolos; es un día para detenernos, bajar la mirada a la altura de un niño y preguntarnos qué estamos haciendo con sus sueños.

Hablar de maltrato no es solo hablar de golpes. Es hablar de ese miedo que se instala en el pecho de un pequeño cuando su hogar, que debería ser su refugio, se convierte en un lugar de incertidumbre. Es la traición a la confianza más pura que existe: la de un niño que espera protección y recibe, en cambio, silencio, indiferencia o violencia.

En nuestra República Dominicana, las estadísticas de la Procuraduría General de la República nos devuelven una realidad que no podemos ignorar. No son solo números; son vidas que claman por un presente distinto: Durante el pasado año 2025, las unidades de atención a víctimas recibieron miles de denuncias que involucran a menores. Lo preocupante no es solo el número, sino la cantidad de casos que ocurren en la intimidad de la familia, donde el "secreto" se convierte en la cárcel de la víctima. Los estudios locales indican que todavía un alto porcentaje de nuestros niños y niñas experimentan castigos físicos como forma de crianza. Debemos entender que el golpe no educa, solo enseña a tener miedo y a repetir el ciclo. Las denuncias por negligencia —esa falta de cuidado básico, de salud y de afecto— siguen siendo una de las formas de maltrato más silenciosas y persistentes, afectando el desarrollo emocional de quienes son el corazón de nuestra sociedad.

Más allá del papel: Ver al niño, no al caso

Humanizar nuestra lucha significa mostrar empatía y  entender que detrás de cada denuncia en una fiscalía hay un niño que dejó de jugar, una niña que perdió el brillo en sus ojos o un adolescente que aprendió demasiado pronto que el mundo puede ser un lugar hostil. Un expediente nos dice qué pasó, pero no nos cuenta las noches de insomnio ni la dificultad para volver a sonreír. Por eso, erradicar el maltrato requiere algo más que leyes: requiere presencia y ternura.

¿Cómo podemos ser parte del cambio?

  • Cambiando el "no te metas" por la empatía: Si escuchas un llanto que no cesa, si notas que un niño se retrae o cambia su mirada, no pases de largo. Tu voz puede ser su salida.

  • Validando sus emociones: A veces, el mayor maltrato es decirle a un niño que lo que siente no importa. Escucharles es la primera forma de protegerles.

  • Cuidando a quienes cuidan: Una madre o un padre agotado, sin redes de apoyo, es más vulnerable a perder la paciencia. La comunidad debe ser el sostén de la familia.

Proteger la infancia es, proteger nuestra propia humanidad. No podemos permitir que el futuro de un niño sea condicionado por las heridas del pasado. Este 25 de abril, que el compromiso no se quede en un comunicado de prensa. Que sea una promesa real de que seremos adultos seguros, manos que abrazan y oídos que escuchan. Porque cada niño maltratado es una asignatura pendiente de todos nosotros, y cada niño protegido es una victoria para el mundo que viene.

La Doctora Ingrid Suárez cuenta con 20 años en la docencia, es escritora, columnista para varios medios de comunicación y prensa escrita, catedrática y profesora investigadora, doctora en Didáctica y Organización Estratégica, egresada de la Universidad de Sevilla, España donde alcanzo el más alto honor sobresaliente Cum Laude. Posee varias especialidades en gestión y liderazgo educativo.

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