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El Legado y el Coraje Dominicano: 3 de Mayo día de la Libertad de Prensa

El Legado y el Coraje Dominicano: 3 de Mayo día de la Libertad de Prensa

Por: Ingrid Suárez

A veces damos por sentado el aire que respiramos hasta que nos falta. Con la libertad de prensa pasa algo similar. No es solo el derecho de un periodista a publicar una nota; es el derecho de cada dominicano a saber qué pasa con sus impuestos, con sus leyes y con su futuro. Es, en esencia, el oxígeno de nuestra democracia.

Los orígenes de la Libertad de Prensa son de resistencia. Desde las gacetas coloniales hasta los valientes que desafiaron la censura de hierro en el siglo XX, la historia de nuestra palabra ha sido una de lucha constante.

Recordar a figuras como Orlando Martínez o Gregorio García Castro no es solo un ejercicio de memoria; es entender que hoy podemos escribir y opinar porque otros pagaron el precio más alto por esa libertad. Ellos entendieron que una sociedad en silencio es una sociedad condenada.

En el plano legal, hemos caminado un largo trecho. Nuestra Constitución, en su artículo 49, es clara: todos tenemos derecho a expresar libremente nuestros pensamientos sin censura previa.

​Además, contamos con la Ley 200-04 de Libre Acceso a la Información Pública, una herramienta que nos cambió el juego. Antes, los datos oficiales eran "secretos de Estado" guardados bajo llave; hoy, aunque con sus baches, tenemos el respaldo legal para exigir transparencia. Es un escudo que protege no solo al comunicador, sino al ciudadano de a pie que busca justicia.

Ser periodista en la República Dominicana hoy presenta retos que han mutado con el tiempo:

La Precariedad Económica: Un periodista con hambre o con un salario que no alcanza es más vulnerable a la tentación de la "bocina" o al condicionamiento de su opinión por parte de intereses económicos.

​El Acoso Digital: Ya no se trata solo de amenazas físicas. El "sicariato digital" y las granjas de bots buscan demoler la reputación de quienes se atreven a cuestionar al poder.

​​A veces, el miedo a perder una pauta publicitaria o a recibir una demanda intimidatoria (los famosos pleitos estratégicos contra la participación pública) hace que la pluma se detenga antes de tiempo.

La Desinformación: En la era de las fake news, nuestro mayor obstáculo es la pérdida de confianza. Luchar contra la mentira viralizada requiere un rigor que a veces la inmediatez de las redes sociales no nos permite.

La libertad de prensa en nuestro país es un edificio en construcción permanente. No podemos dormirnos en los laureles de las leyes bonitas si en la práctica el acceso a la información se burocratiza o si la seguridad de los comunicadores en las provincias sigue siendo frágil.

​Necesitamos una prensa que sea incómoda para el poder, pero útil para la gente. Al final del día, nuestra misión es simple pero sagrada: contar la verdad, aunque duela, y defender la libertad, aunque cueste. Porque un pueblo informado es un pueblo que nadie puede poner de rodillas.

La Doctora Ingrid Suárez cuenta con 20 años en la docencia, es escritora, columnista para varios medios de comunicación y prensa escrita, catedrática y profesora investigadora, doctora en Didáctica y Organización Estratégica, egresada de la Universidad de Sevilla, España donde alcanzo el más alto honor sobresaliente Cum Laude. Posee varias especialidades en gestión y liderazgo educativo.

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