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Qué significa asumir el Rol del Cuidado?

Qué significa asumir el Rol del Cuidado?

Ser cuidadora significa asistir a una persona con necesidades de cuidados especiales, este rol busca asegurar la calidad de la vida de la persona dependiente, esto implica una serie de acciones como administrar medicamentos, consultas médicas, realizar tareas domésticas, ofrecer apoyo y acompañamiento emocional, facilitar la socialización y la actividad mental del paciente, es asumir cuidados de forma completa de una persona con una dificultad que requiere dependencia parcial o total.

Aunque nuestra Constitución Dominicana, en su artículo 55, numeral 11, dispone el reconocimiento del trabajo del hogar  de forma general por parte del Estado como “actividad económica que crea valor agregado y produce riqueza y bienestar social”, planteando su incorporación en la formulación y ejecución de las políticas públicas y sociales. Los cuidados son un derecho constitucional y una responsabilidad compartida.

En la República Dominicana contamos con la Política de Nacional de Cuidado, con estrategias de apoyo como son: Comunidad de Cuidados Supérate y Familias de Cariño (CONAPE) pero todavía  no tenemos un marco legal que garantice, regule, proteja y asegure los derechos de las madres que asumen este  importante rol, como sí ocurre con un empleo formal.

Es importante mencionar que en el país la situación legal actual sobre la comunidad de cuidados se caracteriza solo por el reconocimiento de la necesidad e importancia del cuidado a nivel constitucional y político, también a través de las estrategias de apoyo, pero  no existe una ley específica que garantice protección y derechos para las miles de mujeres que asumen este rol del cuidado no remunerado. Aunque los planteamientos de la Constitución de la República Dominicana,  en especial en el art. 57   “Establece el deber del Estado, la familia y la sociedad de proteger y asistir a ciertos grupos vulnerables, como las personas de la tercera edad”  y las personas con discapacidad, creando una base para la necesidad de fortalecer la Política Nacional de Cuidados. No contamos con lo principal un marco legal que ofrezca no sólo reconocimiento como una necesidad también que garantice derechos y se convierta en instrumento que garantice el acceso a oportunidades.

Aunque se reconoce la necesidad del Cuidado en la Ley No. 352-98 sobre la Protección de la Persona Envejeciente: “Busca la protección integral de las personas mayores de 60 años, garantizando servicios de asistencia y cuidado” esta se centra en el beneficiario, no en el cuidador no remunerado.

En el caso de la Ley No. 42-00 (General de Salud) y Ley No. 5-13 (sobre Discapacidad): Amparan a las personas con discapacidad y promueven su igualdad de oportunidades, lo que conlleva la obligación de proveer el apoyo y los servicios de cuidado necesarios. Ley No. 87-01 que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS): Si bien no cubre al que asume el rol del cuidado no remunerado por su labor, sí establece el sistema para proteger a la población ante riesgos como la vejez o la discapacidad, en cuyo entorno se desarrolla la labor del cuidado.

En el caso de las políticas de “inversión del Tiempo” Instituciones como la Oficina Nacional de Estadística (ONE) realizan encuestas que miden el trabajo no remunerado (doméstico y de cuidados), reconociendo estadísticamente su valor económico y la desproporcionalidad en la carga asumida por las mujeres.

Aunque el gobierno realiza importantes esfuerzos en la implementación de planes y programas estratégicos piloto de apoyo a la comunidad de cuidado no remunerado, no contamos con un marco legal que garantice protección de derechos, muchas madres que ejercen este rol no cuentan con las ayudas de los programas de asistencia, no pertenecen a un sector que ofrezca apoyo económico y en la salud psicoemocional que permita reducir los factores de riesgo en especial en la salud física y emocional.

Ser cuidador de una persona con discapacidad o una enfermedades compleja o rara, requiere mucha valentía, gran fortaleza física y mental para enfrentar los desafíos que trae los cuidados de un paciente dependiente sea o no un familiar directo.  En República Dominicana las mujeres dedican más de 31.2 horas/semanales al cuidado no remunerado y los hombres dedican unas 9.6 horas/semanales, de acuerdo a datos del Ministerio de la Mujer, esto muestra una gran desigualdad y significa que las mujeres disponen más del doble de horas semanales que los hombres al rol del cuidado  no remunerado.

Se estima que 1.160.847 de personas viven con algún tipo de discapacidad siendo un 12% de la población dominicana quienes enfrentan los desafíos y las barreras sociales, económicas y estructurales que trae la condición. Se considera que el 70% de la población dominicana es considerada pobre o vulnerable, esto significa que la pobreza y la discapacidad son factores que pueden llegar a sobrecargar a todos pero en especial a la mujer dominicana.

El 48% de las mujeres cuidadoras no remuneradas en encuestas recientes informan que tuvieron que dejar de trabajar debido a sus responsabilidades de cuidado, en el caso el 30% de las mujeres en edad de trabajar en hogares vulnerables Programa Supérate reportan que no buscan trabajo por ser amas de casa que asumen el rol del cuidado.

Un estudio reciente BID, 2024/2025 destaco que el 90% de las personas que atienden a otros sin recibir remuneración en las consultas realizadas son Mujeres. A diferencia de la participación en el trabajo remunerado, donde muestra una diferencia marcada: 55.1% de mujeres frente al 80.3% de participación masculina. Siendo una realidad que los hombres son los que ocupan en mayor porcentaje el trabajo remunerado en el país.

El no reconocimiento y valorización del trabajo del cuidado en los hogares dominicanos es un factor que limita el acceso a oportunidades educativas, inserción al mundo laboral, acceso a seguridad, reduciendo la economía las mujeres que se dedican de forma completa en el desarrollo de este rol.

¿Cuáles son los factores de riesgo en la Mujer Dominicana que asume este rol? 

Una de los principales causas de riesgo que viven la mujer que sume un rol del cuidado son: enfermedades cardiovasculares, cáncer de ovario, de útero, de mama y de tiroides, perdida de memoria, desgaste físico y emocional, riesgo físico, social y contextual, gran cantidad de horas dedicadas al cuidado de un familias directo o indirecto dependiente, problemas financieros, entre otros.

En una investigación realizada por la Fundación Gael Camilo durante el año 2023-2025 en varias  comunidades de   Mujeres que han asumido el rol del cuidado durante 6 años o más,  constituidas en cuatro redes de apoyo;  unas 452 entrevistadas respondieron estar sintiendo las siguientes afecciones físicas:

Los hallazgos revelaron una prevalencia significativa de síntomas físicos. Más de la mitad de la muestra 50% reportó experimentar agotamiento físico y cefaleas recurrentes. Adicionalmente, se documentó que entre el 35% y el 40% de las participantes presentaban comorbilidades musculoesqueléticas y cardiovasculares, incluyendo hernia discal, dolor precordial, cervicalgia y dificultades circulatorias, menos de un 15% indico sufrir problemas respiratorios e insomnio.

Debemos reconocer la resiliencia silenciosa de miles de mujeres dominicanas en el desarrollo de un rol tan importante el Cuidado no remunerado, un rol que salva vidas, su valentía y entrega por el paciente constituye un activo invaluable para la nación. Su bondad inagotable son la base de un sistema de soporte del cual el país ha dependido históricamente. Honrar este coraje no es una opción, sino un deber de justicia social.

Instamos al Estado a asumir su responsabilidad indelegable mediante la pronta instauración de un esquema marco de protección legal que finalmente devuelva, a nuestras  valientes Mujeres ,  el acceso a los programas estratégicos de apoyo psicosocial, emocional, de salud integral y económico, garantizar la dignidad y los derechos que su monumental labor merece.

La Doctora Ingrid Suárez cuenta con 20 años en la docencia, es escritora, columnista para varios medios de comunicación y prensa escrita, catedrática y profesora investigadora, doctora en Didáctica y Organización Estratégica, egresada de la Universidad de Sevilla, España donde alcanzo el más alto honor sobresaliente Cum Laude. Posee varias especialidades en gestión y liderazgo educativo.

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