Redacción: Ingrid Suárez
SANTO DOMINGO, RD. En el ajetreo diario de nuestras vidas, entre noticias de crisis económicas, desastres climáticos y conflictos que parecen no tener fin, es fácil perder de vista los cimientos invisibles que sostienen nuestra frágil convivencia global. Por eso, fechas como el Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz no deben pasar desapercibidas como simples efemérides burocráticas. Son, en realidad, un recordatorio vital de lo más noble de nuestra condición humana: nuestra capacidad de dialogar, en lugar de golpear, y de cooperar en lugar de competir hasta la aniquilación.
¿Qué significa realmente el "multilateralismo" en un lenguaje que todos podamos entender? No es más que la decisión consciente e inteligente de que los problemas que nos afectan a todos; desde una pandemia, hasta el hambre, desde la guerra, hasta el cambio climático, no pueden ser resueltos por un solo país, por poderoso que sea. Es reconocer que estamos todos en el mismo barco y que, si una parte se hunde, eventualmente nos hundiremos todos. Es el "abrazo global" que nos damos para sobrevivir.
Por su parte, la diplomacia es el arte de tejer puentes sobre abismos de desconfianza. Es la paciencia infinita de sentarse a una mesa con quien piensa diferente, incluso con quien consideramos un adversario, para encontrar ese mínimo común denominador que nos permita evitar la tragedia. La diplomacia no es debilidad; es la fuerza de la razón, frente a la razón de la fuerza. Es la herramienta que nos permite transformar la confrontación en conversación, y el miedo en esperanza.
¿Qué significado tiene esto para la humanidad?
En un mundo cada vez más interconectado, el multilateralismo y la diplomacia para la paz son el oxígeno que respira la civilización. Sin ellos, retrocederíamos a la ley de la selva, donde el más fuerte impone su voluntad y los más vulnerables pagan el precio más alto. El verdadero significado de estas herramientas es la protección de la vida humana. Es la oportunidad de que un niño en una zona de conflicto reciba ayuda humanitaria, de que un científico en un rincón del mundo comparta un descubrimiento que cure una enfermedad en otro, y de que juntos podamos imaginar y construir un futuro más justo y sostenible.
Defender el multilateralismo y la diplomacia no es una postura ingenua ni idealista. Es una postura profundamente pragmática y humana. Es entender que nuestra seguridad, nuestro bienestar y nuestra dignidad están intrínsecamente ligados a la seguridad, del bienestar y la dignidad de los demás. En este día, hagamos un compromiso no solo con las instituciones internacionales, sino con el espíritu que las anima: el espíritu de la solidaridad, la comprensión mutua y la búsqueda inquebrantable de la paz a través del diálogo. Porque, al final del día, la humanidad, el amor y la solidaridad que nos une es mucho más fuerte que lo que nos separa.
La Doctora Ingrid Suárez cuenta con 20 años en la docencia, es escritora, columnista para varios medios de comunicación y prensa escrita, catedrática y profesora investigadora, doctora en Didáctica y Organización Estratégica, egresada de la Universidad de Sevilla, España donde alcanzo el más alto honor sobresaliente Cum Laude. Posee varias especialidades en gestión y liderazgo educativo.



