
Redacción: Noemí Saldívar Psicóloga Clínica Educativa
CEO, Centro Psicoterapéutico Psicoamor Integral
SANTO DOMINGO, RD. El pasado miércoles 8 de abril de 2026 quedará marcado en la memoria de muchas familias del municipio de Pedro Brand, especialmente en la comunidad de La Guáyiga, donde las fuertes lluvias provocaron el desborde del río Lebrón. Las calles se transformaron en corrientes impredecibles, vehículos quedaron atrapados y el tránsito se paralizó. Sin embargo, más allá de los daños materiales visibles, existe una realidad silenciosa que también merece atención: el impacto psicológico y emocional que este tipo de eventos deja en las familias, particularmente en los niños, niñas y adolescentes.
Cuando el agua entra a un hogar, no solo moja paredes o arrastra objetos; también irrumpe en la estabilidad emocional de quienes lo habitan. Muchas familias vivieron momentos de intensa ansiedad al ver sus muebles, camas, ropa y alimentos perderse bajo el agua. La desesperación de no saber qué quedará utilizable, qué se ha perdido definitivamente o incluso qué podrán comer al día siguiente genera una profunda sensación de angustia e incertidumbre. Algunas personas tuvieron que salir de sus casas ante las condiciones, mientras otras, entre nerviosismo y agotamiento, intentaban sacar agua o rescatar lo poco que quedaba. Estas experiencias dejan una carga emocional significativa, marcada por la tristeza, la impotencia y la preocupación.
En los niños, niñas y adolescentes, estas vivencias pueden reflejarse en miedo, dificultad para dormir, cambios en el comportamiento o necesidad constante de sentirse protegidos. La suspensión de la docencia también altera su rutina, lo que puede aumentar la sensación de inestabilidad y descontrol.
Frente a estas situaciones, es importante recordar que la recuperación no solo es material, también es emocional. Pequeñas acciones pueden marcar la diferencia: brindar espacios de conversación donde cada miembro de la familia pueda expresar cómo se siente, mantener o reconstruir poco a poco las rutinas diarias, y reforzar mensajes de seguridad y esperanza. A nivel físico, organizar el entorno, limpiar y rescatar lo posible también contribuye a recuperar el sentido de control. Y cuando las emociones se sienten muy intensas o persistentes, buscar apoyo psicológico es un paso valiente y necesario para sanar de manera adecuada.
Como comunidad, acompañarnos con empatía, solidaridad y respeto es fundamental. En momentos como estos, sostenernos unos a otros ayuda a transformar la experiencia en un proceso de resiliencia y crecimiento.
Porque cuando el agua baja, las emociones permanecen… y también merecen ser atendidas.
Centro Psicoterapéutico Psicoamor Integral, esta ubicado en la carretera Hato Nuevo #35
📞 Tel. 809-561-8187
📱 IG: Centro_psicoterapeutico1
La Doctora Ingrid Suárez cuenta con 20 años en la docencia, es escritora, columnista para varios medios de comunicación y prensa escrita, catedrática y profesora investigadora, doctora en Didáctica y Organización Estratégica, egresada de la Universidad de Sevilla, España donde alcanzo el más alto honor sobresaliente Cum Laude. Posee varias especialidades en gestión y liderazgo educativo.



