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La verdadera belleza no debería costarnos la vida

La verdadera belleza no debería costarnos la vida

Por:  Beatriz Ramírez David-Conferencista y Consultora

Vivimos en una sociedad que constantemente les exige a las mujeres transformar su cuerpo para ser aceptadas. Nos enseñaron que debemos ser más delgadas, más jóvenes, más “perfectas”, como si nuestro valor dependiera únicamente de la apariencia física. Bajo esa presión silenciosa, miles de mujeres arriesgan su vida sometiéndose a cirugías estéticas que muchas veces terminan en dolor, traumas irreparables o incluso en la muerte.

El reciente y lamentable caso de Yulixa Toloza, quien fue encontrada muerta tras un procedimiento estético que no tuvo un final feliz, vuelve a estremecernos como sociedad y nos obliga a reflexionar profundamente sobre lo que estamos normalizando. Detrás de cada mujer que entra a un quirófano buscando cambiar su cuerpo, muchas veces existe una historia de inseguridades alimentadas por los estándares imposibles de belleza que vemos diariamente en redes sociales, publicidad y medios de comunicación.

Lo más doloroso es que seguimos viviendo en una cultura que les dice a las mujeres que nunca son suficientes. Que deben corregirse, esconder sus marcas, reducir centímetros o desafiar el paso natural del tiempo para sentirse valiosas. Y mientras esa idea siga creciendo, más mujeres continuarán poniendo en riesgo su salud física y emocional.

Precisamente, el 13 de septiembre de 2016, en mi columna Mundo en femenino, publicada en el periódico digital Panorama Cultural, escribí el artículo titulado ¿Cuál es la verdadera belleza?, donde invitaba a las mujeres a reflexionar sobre la importancia de aceptarnos, de reconciliarnos con nuestro cuerpo y de entender que la belleza auténtica nace de la dignidad, la seguridad, la inteligencia, la sensibilidad y el amor propio.

Hoy, diez años después, esa reflexión sigue siendo urgente. No se trata de juzgar a quienes deciden realizarse procedimientos estéticos. Cada mujer es libre de decidir sobre su cuerpo. El verdadero problema aparece cuando esa decisión nace de la presión social, del miedo a no encajar o de una industria que convierte las inseguridades femeninas en un negocio multimillonario.

Necesitamos construir una sociedad que deje de imponerle a las mujeres la obligación de ser perfectas. Una sociedad que les enseñe a las niñas que su valor no está en un espejo ni en un cuerpo moldeado por bisturíes, sino en su voz, sus sueños, su inteligencia y su capacidad de transformar el mundo.

Considero importante abrir esta reflexión sobre los estándares de belleza, la violencia estética y la necesidad urgente de fortalecer el amor propio y la aceptación. La verdadera belleza nunca debería costarnos la vida. Y quizá el acto más revolucionario que una mujer puede hacer hoy sea mirarse al espejo y aceptarse con amor, con dignidad y con libertad.

Sigue a la autora en su perfil de instagram como: @b.ramirez.d

La Doctora Ingrid Suárez cuenta con 20 años en la docencia, es escritora, columnista para varios medios de comunicación y prensa escrita, catedrática y profesora investigadora, doctora en Didáctica y Organización Estratégica, egresada de la Universidad de Sevilla, España donde alcanzo el más alto honor sobresaliente Cum Laude. Posee varias especialidades en gestión y liderazgo educativo.

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