Redactado por: Dra. Ingrid Suárez-Columnista y escritora @mama_d2_resiliente
Hay un hilo invisible que ha sido hecho de nostalgia, de un amor profundo y de una extraordinaria valentía, que cruza el océano Atlántico, no lo vemos, pero late con fuerza y es el vinculo que mantienen las mujeres dominicanas en el exterior, damas valientes que un día guardaron el sol del Caribe en sus maletas, desarmaron sus vidas con el corazón encogido y se atrevieron a renacer en tierras lejanas. Emigrar no es una decisión fácil, es en el fondo un acto de Fe pura; un sacrificio voluntario donde la distancia se convierte en el combustible diario para construir un futuro mejor.
Estocolmo, Suecia, es como un lienzo hermoso, pero muy desafiante y más para el inmigrante, porque representa; un nuevo idioma, una cultura distinta y una penumbra invernal que a menudo pone a prueba la resistencia del espíritu. Sin embargo, la mujer dominicana posee una luz interior que no sabe de inviernos. No se mimetiza para desaparecer; se integra aportando su esencia, calienta el entorno con su sonrisa y planta bandera con una dignidad inquebrantable.
Nuestra edición especial del mes de junio la dedicamos a resaltar la valentía y la resiliencia de la mujer dominicana en el exterior, nuestra diáspora en Europa, para ello presentamos la historia de Deyanara Ureña Rodríguez, una dominicana que no se ha rendido nunca, que ha luchado contra viento y marea, que ha enfrentado las más fuertes tormentas por lograr sus sueños, construir para sus hijas y su familia un futuro mejor.

La prueba más pura y conmovedora de esta siembra de amor y sacrificio ha florecido recientemente en la capital Sueca, dos jóvenes dominicanas Patricia Miranda Ureña y Leandra Miranda Ureña, acaban de cruzar la meta de la educación secundaria en Estocolmo, alcanzando calificaciones sobresalientes en la especialidad de Ciencias Naturales. Para entender la magnitud de este logro, hay que mirar más allá del diploma; hay que ver a las niñas que un día enfrentaron miedos e incertidumbre durante sus estudios, que desafiaron la gramática sueca, que caminaron entre la nieve con el recuerdo de la calidez de su isla y que, a base de disciplina, noches de desvelo y un talento desbordante, conquistaron uno de los sistemas educativos más exigentes del mundo.


Patricia y Leandra no solo se han graduado; han demostrado que las alas del éxito dominicano no se detienen. Al recibir sus títulos, no caminaron solas. Con ellas marchaba su madre Deyanara Ureña y sus familiares, llevando el eco de sus raíces, la música de su herencia, ellas son el reflejo de una juventud transatlántica que no olvida de dónde viene mientras decide hacia dónde va.
Este triunfo es el fruto maduro de un árbol con raíces profundas. Las segundas generaciones no alcanzan el cielo por azar; lo hacen porque hay un suelo firme que las sostiene, una complicidad familiar que cura el frío con abrazos y una determinación inamovible que les susurró al oído, cada mañana de invierno, que eran capaces de conquistar cualquier cumbre. La historia de estas jóvenes es el testimonio vivo de que el amor y el esfuerzo familiar de una Madre no tiene limites y rompen cualquier frontera geográfica.

Hoy, la comunidad dominicana mira hacia Estocolmo con el pecho lleno de orgullo. Patricia y Leandra Miranda Ureña se han convertido en un faro de esperanza para toda nuestra diáspora. Nos recuerdan que el talento de nuestra gente es universal, que no hay distancia que pueda apagar nuestra alegría y que, dondequiera que una mujer de nuestra tierra se levanta, estudia y triunfa, la patria entera se engrandece.
Bajo el sol caribeño o bajo el sol de medianoche en Suecia, nuestro latido sigue siendo el mismo: fuerte, valiente, inclusivo y eterno.
¡Enhorabuena, Patricia y Leandra! Su graduación es la victoria de todos.
La Doctora Ingrid Suárez cuenta con 20 años en la docencia, es escritora, columnista para varios medios de comunicación y prensa escrita, catedrática y profesora investigadora, doctora en Didáctica y Organización Estratégica, egresada de la Universidad de Sevilla, España donde alcanzo el más alto honor sobresaliente Cum Laude. Posee varias especialidades en gestión y liderazgo educativo.



