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Colombia les dijo a sus niñas: sus cuerpos no se mutilan, se respetan

Colombia les dijo a sus niñas: sus cuerpos no se mutilan, se respetan

Beatriz Ramírez David-Consultora y Conferencista

Me llena de profunda emoción saber que este momento finalmente llegó: Colombia ha dado un paso histórico al aprobar la prohibición de la mutilación genital femenina.

Hace muchos años, cuando por primera vez conocimos que en Colombia se practicaba la mutilación genital femenina en algunas poblaciones indígenas, empecé a hablar de este tema en encuentros académicos, espacios de reflexión y conversaciones donde muchas veces era incómodo nombrar una realidad que permanecía en silencio. Porque cuando una niña es víctima de una práctica que afecta su cuerpo, su salud y su dignidad, no podemos mirar hacia otro lado.

Durante años insistimos en que esta conversación debía existir desde el respeto, desde la escucha y desde la defensa de los derechos de las niñas y las mujeres. No se trataba de señalar comunidades enteras ni de alimentar prejuicios contra pueblos indígenas; se trataba de acompañar procesos para proteger vidas.

Hoy, después de dos años de que esta iniciativa llegara al Congreso, celebramos que Colombia haya aprobado una ley que busca prevenir y erradicar la mutilación genital femenina, con un enfoque que incluye prevención, educación, atención y diálogo intercultural. Este logro también pertenece a las mujeres indígenas que alzaron su voz, a las lideresas que desde sus territorios dijeron que ninguna niña debe cargar con una violencia que comprometa su futuro. Sus voces fueron fundamentales para que esta lucha llegara hasta el corazón de la democracia.

Hoy llevo un collar de esta cultura, lo llevo porque no quiero que conozcamos a esta comunidad únicamente desde el dolor o desde esta problemática. También quiero que miremos su arte, su creatividad, sus conocimientos, sus tejidos, sus símbolos y la riqueza cultural que existe en sus territorios.

Una cultura no puede reducirse a una sola práctica. Las comunidades indígenas son mucho más que los desafíos que enfrentan. Son pueblos con historia, con saberes y con mujeres que han liderado transformaciones profundas. Prohibir la mutilación genital femenina no significa borrar culturas. Significa defender a las niñas. Significa reconocer que ninguna tradición puede estar por encima del derecho de una niña a crecer libre, sana y con su cuerpo intacto.

Este día nos recuerda algo esencial: los derechos humanos avanzan cuando escuchamos a quienes han sido silenciadas y cuando convertimos la indignación en acción.

Hoy Colombia tiene una nueva oportunidad: que esta ley no sea solamente una norma escrita, sino un compromiso real para que cada niña pueda vivir sin miedo.

Porque las niñas no son territorio de nadie.

Las niñas son futuro.
Y sus cuerpos merecen libertad.

 

La Doctora Ingrid Suárez cuenta con 20 años en la docencia, es escritora, columnista para varios medios de comunicación y prensa escrita, catedrática y profesora investigadora, doctora en Didáctica y Organización Estratégica, egresada de la Universidad de Sevilla, España donde alcanzo el más alto honor sobresaliente Cum Laude. Posee varias especialidades en gestión y liderazgo educativo.

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