Siguenos

Comunidad

Obligados a no olvidar: La protección de la infancia

Obligados a no olvidar: La protección de la infancia

Por: Ingrid Suárez-@mama_d2_resiliente

Hay dolores que no se explican con palabras, sino con el silencio que queda en una habitación vacía o con el juguete que nadie volvió a tocar. En nuestra República Dominicana, ese "adiós" prematuro de tantos niños, niñas y adolescentes han  dejado cicatrices que, aunque a veces intentemos cubrir con el ruido del día a día, siguen ahí, latiendo en el corazón de la patria.

¿Cómo olvidar aquel mayo del 1996, el asesinato de un niño de 12 años de edad  que nos nubló el sol? Ya han pasado 3 décadas del brutal asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar, un suceso que nos dejo más preguntas que respuestas. Ese día no fue solo una noticia en los medios de comunicación; para los vivimos esa época,  fue un golpe directo al corazón, de cada ciudadano dominicano; madre,  abuelo, de cada vecino.

Fuentes de algunos medios que cubrieron este acontecimiento y estuvieron de cerca con el caso, plantearon que las líneas de investigación hablaban de una crueldad planificada, de horas de angustia que el pequeño tuvo que sufrir entre paredes. Saber que el dolor se ensañó con su inocencia antes del final, nos obliga a prometer que como sociedad no podemos volver a permitir que el poder o el privilegio sirvan de escudo para la barbarie.

Hoy nos tocó volver a ver a quién perpetuo este horrendo crimen, cumplir su condena y salir de la cárcel. Esto me  recordó que la maldad a veces no tiene rostro de monstruo de un cuento, que esta puede disfrazarse  de cercanía, de amistad y lamentablemente a veces hasta de familia.

Recordar a José Rafael Llenas Aybar, hoy no es buscar abrir la herida para que sangre, sino para que no se nos olvide cuidar nuestros niños y niñas, estar atentos, más pendiente de sus círculos sociales en los que interactúan nuestros menores de edad y adolescentes. Este suceso ocurrido ya hace 3 décadas debe quedar en nuestra memoria como  un susurro que nos recuerde que tenemos el compromiso de cuidar la infancia: "No se descuiden, no miren hacia otro lado", la confianza ciega es un lujo que nuestra infancia no puede pagar.

A veces, como sociedad, pecamos de memoria corta. Nos estremecemos hoy con una noticia terrible, lloramos frente al televisor, pero mañana la rutina nos envuelve y ese niño o niña que desapareció o que fue arrebatado de sus sueños se convierte en un nombre más en una lista. No podemos permitirnos el olvido. Olvidar es dejar la puerta abierta para que vuelva a suceder. Cada vez que recordamos a los que ya no están, estamos levantando una muralla de protección alrededor de los que hoy corren y ríen en nuestras calles.

Nuestra misión es ser ojos, ser manos, es ser refugio para nuestros niños, niñas y adolescentes.  La protección de nuestros niños no es una tarea de leyes frías o de oficinas lejanas; es una tarea de amor cotidiano. Miremos con el corazón, si es posible aprender a leer la mirada de un niño que tiene miedo, aunque no lo diga.

Si ves a un pequeño en peligro, no pienses "ese no es hijo mío". En una sociedad sana, todos los niños son nuestros hijos. Eduquemos con ternura y alerta, enseñémosles que su cuerpo es un templo y que nadie tiene derecho a cruzar sus límites. Un niño es un pedazo de cielo puesto en nuestras manos. No hay tesoro más grande ni responsabilidad más urgente.

Que el recuerdo de las víctimas del ayer nos haga más valientes hoy. Que cada lágrima derramada por un pequeño nos comprometa a ser una sociedad que no solo se lamenta, sino que vigila, que cuida y que ama sin descanso.

Por los que se fueron demasiado pronto, por los que hoy nos necesitan y por los que vendrán: No olvidemos. Cuidemos nuestra infancia con el alma.

La Doctora Ingrid Suárez cuenta con 20 años en la docencia, es escritora, columnista para varios medios de comunicación y prensa escrita, catedrática y profesora investigadora, doctora en Didáctica y Organización Estratégica, egresada de la Universidad de Sevilla, España donde alcanzo el más alto honor sobresaliente Cum Laude. Posee varias especialidades en gestión y liderazgo educativo.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

More in Comunidad