Por la redacción: Dra. Ingrid Suárez escritora y CEO @fundacióngaelcamilo
SANTO DOMINGO, RD. En un mundo saturado de ruido, donde la información fluye muy rápido, y las respuestas suelen ser automáticas, la verdadera revolución del bienestar no esta en lo que decimos, sino en nuestra capacidad de aprender a escuchar y ha comprender lo que silencio quiere comunicar decir. Aunque los manuales de psicología y las rutas de mentoría a veces se enfocan en la elocuencia y el liderazgo, la ciencia del equilibrio interior está redescubriendo el impacto de una habilidad tan sencilla como lo es aprender a escuchar.
Dicen que sucede algo extraordinario cuando nos comprometemos aprender a escuchar, no solo la palabra que otros dicen, también escucharnos a nosotros mismos, con una mirada desde adentro, prestando atención. Durante años he consultado libros de psicología y mentoría; todos marcan una ruta cuando se trata de alcanzar el equilibrio y bienestar interior. Sin embargo, ha sido a través de mis tropiezos y errores es como he aprendido que escuchar es mucho más que guardar silencio.
Escuchar significa comprender lo que el otro vive, pero también es aprender a conocerte a ti mismo. No se trata de callar mientras preparamos un discurso interno para responder, ni de juzgar, corregir o demostrar que tenemos la razón. Mucho menos consiste en intentar controlar la historia del otro.
El verdadero arte reside en descifrar los símbolos que se expresan tras las palabras; es recibir la verdad del otro y descubrir tu propia verdad sin prisa, prestarte atención, escuchar con respeto y con libertad. Cada persona crea la vida que desea basándose en sus propias creencias. Cuando logras integrar esta visión, dejas de percibir lo que sucede a tu alrededor como un ataque personal y algo importante que sucede, aprendes hacer algo por ti porque aprender a escuchar.
Recuerda que al escuchar la verdad del otro, aprendes a conectar con la paz, pilar fundamental del equilibrio. Ya no urge defender posturas, ni imponer visiones. Puedes oír a alguien decir algo con lo que no estás de acuerdo y simplemente pensar: “Ahora entiendo por qué piensas así”. Esto no te obliga a cambiar de opinión, sino que te otorga la libertad de no tener que pelear por ella.
Aprender a escuchar es, también, soltar el control sobre las historias de otros. Es un arte que se cultiva día a día con paciencia y, en definitiva, puede ser el primer paso para conectar con la tranquilidad, la confianza y la paz. Te invito a que lo puedas intentar.
Dulce María
11 de abril de 2026 at 6:00 PM
Me encantó este artículo. No me había pensado el escuchar a los demás desde la construcción de nuestro auto conocimiento.
Realmente, a veces solo queremos ser escuchados y en ocasiones solo escuchar basta para entender a las demás personas y manejar mejor los conflictos o situaciones.