
Autor: Alison Mentor @apoyopsicopedagogicobyam2025
SANTO DOMINGO, RD. El trauma no es solo una experiencia emocional intensa; es también un fenómeno biológico que transforma la manera en que el cerebro funciona. Durante y después de un evento traumático, distintas áreas cerebrales se ven alteradas, generando respuestas que pueden mantenerse mucho tiempo después de que el peligro haya pasado.
El trauma no solo deja cicatrices emocionales, también transforma la arquitectura del cerebro. Comprender estos cambios es clave para entender por qué muchas personas permanecen en estado de alerta incluso años después de haber vivido una experiencia dolorosa, sino también a reflexionar sobre la resiliencia del ser humano y las posibilidades de recuperación que ofrece la neuroplasticidad. Pero realmente, ¿Qué ocurre en el cerebro durante y después del trauma?
Activación del sistema de alarma
Lo primero que se activa es la amígdala, centro del miedo, se hiperactiva y desencadena una cascada de adrenalina y cortisol. Este mecanismo, diseñado para la supervivencia, puede convertirse en una trampa: el cuerpo se prepara para luchar o huir, aunque el peligro ya no exista. Como señala Porta Etessam (2023), el trauma “reconfigura literalmente la arquitectura cerebral”. Reflexionar sobre esto nos invita a reconocer que el miedo no siempre es irracional, sino una respuesta biológica que busca protegernos.
Alteración de la memoria y la percepción
El hipocampo, encargado de organizar recuerdos, se ve afectado por el exceso de cortisol. Los recuerdos traumáticos aparecen fragmentados, como piezas de un rompecabezas sin orden. García (2025) afirma que “el cuerpo recuerda lo que la mente olvida”. Esta idea nos lleva a pensar que el trauma no es solo un recuerdo, sino una experiencia que se instala en el sistema nervioso y condiciona la percepción del presente.
Desconexión de la regulación emocional
La corteza prefrontal, responsable de la regulación emocional y la toma de decisiones, reduce su actividad. Esto explica la impulsividad, la ansiedad o la disociación que muchas personas experimentan. Calvo (2023), reflexiona que los cambios cerebrales tras el trauma “influyen en la forma de percibir el mundo y reaccionar ante él”.
Consecuencias neuropsicológicas
- Hiperactivación crónica: insomnio, irritabilidad y sobresaltos.
- Desregulación emocional: dificultad para calmarse o conectar con otros.
- Problemas cognitivos: fallos de concentración y memoria.
- Somatización: dolores físicos y enfermedades psicosomáticas.
Estas consecuencias nos recuerdan que el trauma no es solo psicológico, sino también corporal. El cuerpo habla cuando la mente calla.
Recuperación y neuroplasticidad
La esperanza radica en la plasticidad cerebral. El cerebro puede reorganizarse y sanar. Terapias como EMDR o la cognitivo-conductual ayudan a integrar recuerdos traumáticos. La meditación, el ejercicio y el apoyo social fortalecen la corteza prefrontal y reducen la hiperactivación de la amígdala. Reflexionar sobre esto nos invita a ver la recuperación no como un regreso al pasado, sino como la construcción de nuevas conexiones que permiten vivir con mayor equilibrio.
En definitiva, el trauma no solo altera la manera en que sentimos, sino también la forma en que nuestro cerebro procesa la realidad. Reconocer estos cambios nos permite comprender mejor las reacciones de quienes lo han vivido y, al mismo tiempo, nos invita a mirar con empatía y paciencia los procesos de recuperación. La neurociencia nos recuerda que, aunque el trauma deja huellas profundas, el cerebro conserva la capacidad de adaptarse y reconstruirse, abriendo la posibilidad de transformar el dolor en resiliencia y crecimiento. Aquí surge una reflexión: ¿Cómo acompañar a quienes viven con un cerebro que reacciona distinto al de quienes no han sufrido trauma?
Fuentes:
- Calvo, T. (2023). Cómo el trauma afecta el cerebro y la salud mental. Psicología Clínica Online.
- García, E. (2025). Cuando el cuerpo recuerda lo que la mente olvida: El trauma desde la neurociencia. Eirene Psicólogos Online.
- Porta Etessam, J. (2023). Trauma: La mirada de la neurociencia. iNeurociencias.
La Doctora Ingrid Suárez cuenta con 20 años en la docencia, es escritora, columnista para varios medios de comunicación y prensa escrita, catedrática y profesora investigadora, doctora en Didáctica y Organización Estratégica, egresada de la Universidad de Sevilla, España donde alcanzo el más alto honor sobresaliente Cum Laude. Posee varias especialidades en gestión y liderazgo educativo.



