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CUANDO LA TIERRA TIEMBLA, ELLOS CORREN HACIA EL PELIGRO PARA SALVARNOS

CUANDO LA TIERRA TIEMBLA, ELLOS CORREN HACIA EL PELIGRO PARA SALVARNOS

Redactado por: Beatriz Ramírez David- Conferencista y Consultora

Colombia tiembla. Ellos no retroceden.

Hay momentos en los que un país entero guarda silencio. Momentos en los que una llamada no entra, una familia busca desesperadamente a los suyos, una vivienda se convierte en escombros y las sirenas empiezan a romper el miedo. Eso está viviendo Colombia.

El terremoto que sacudió al país el 10 de agosto de 2026, con una magnitud de 7,4, dejó una profunda huella en el suroccidente y el occidente colombiano. Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Quindío y otras zonas enfrentan daños, personas heridas, familias afectadas y comunidades que hoy necesitan ayuda y solidaridad, y en medio de ese dolor hay hombres y mujeres que hacen algo extraordinario:

Corren hacia donde los demás intentan salir

Son socorristas

Son rescatistas

Son bomberos

Son paramédicos

Son voluntarios

Son hombres y mujeres que, frente al miedo, el cansancio y el peligro, eligen salvar vidas. No llevan solamente un uniforme, llevan esperanza. Cada 24 de junio, Colombia conmemora el Día del Socorrista, una fecha dedicada a reconocer a quienes entregan su tiempo, preparación, conocimiento y humanidad para proteger la vida en situaciones de emergencia.

La fecha está vinculada históricamente con la Batalla de Solferino de 1859 y con la experiencia de Henri Dunant, que impulsó una respuesta humanitaria frente al sufrimiento de los heridos y contribuyó al nacimiento del movimiento de la Cruz Roja. Pero hay fechas que no necesitan estar marcadas en el calendario para recordarnos su significado.

Hoy, mientras Colombia intenta levantarse, entendemos más que nunca lo que significa ser socorrista.

Significa entrar a una estructura inestable.

Significa levantar un escombro buscando una respiración.

Significa permanecer horas trabajando mientras otros esperan noticias.

Significa atender a una persona herida y, al mismo tiempo, contener el miedo de una familia.

Significa llegar a comunidades incomunicadas.

Significa trabajar de día y de noche.

Significa salvar una vida que quizás nunca sabrá el nombre de quien la rescató.

Y significa algo todavía más profundo:

poner la vida del otro por encima del propio miedo.

A quienes hoy están buscando vida entre los escombros: GRACIAS.

Gracias a quienes están en las calles.

Gracias a quienes conducen ambulancias.

Gracias a quienes ingresan a edificaciones afectadas.

Gracias a quienes atienden a los heridos.

Gracias a quienes organizan las ayudas.

Gracias a quienes acompañan a las familias.

Gracias a quienes trabajan silenciosamente mientras el resto del país observa con angustia.

La Cruz Roja Colombiana señala que la labor de los socorristas no se limita a responder ante una emergencia: también implica acompañar a las comunidades antes, durante y después de los desastres.

La Defensa Civil Colombiana también reconoce cada 24 de junio la entrega de sus voluntarios y su servicio dentro del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo.

Hoy Colombia necesita algo más que espectadores

Una tragedia no se supera solamente mirando las imágenes.

Se supera con solidaridad.

Con organización.

Con información responsable.

Con donaciones canalizadas a través de instituciones confiables.

Con respeto por las familias que están buscando a sus seres queridos.

Con acompañamiento a quienes lo han perdido todo.

Y, sobre todo, entendiendo que una emergencia nos recuerda que nadie está solo cuando somos capaces de actuar como sociedad.

Hoy puede ser una familia de Chocó.

Mañana puede ser la nuestra.

Hoy puede ser Pereira, Cali, Manizales, Armenia o cualquier otra comunidad afectada.

Porque cuando la tierra tiembla, no pregunta quiénes somos, cuánto tenemos ni de dónde venimos.

El dolor tampoco tiene fronteras.

Que nadie olvide sus nombres

Cuando pase la emergencia, cuando las cámaras se apaguen y cuando las noticias dejen de ocupar las primeras páginas, ellos seguirán ahí.

Reconstruyendo.

Acompañando.

Sanando.

Recordando.

Por eso, reconocer a los socorristas no puede ser solamente una publicación en un calendario.

Debe ser un compromiso permanente con quienes protegen la vida.

También debemos preguntarnos como sociedad:

¿Estamos preparados para la próxima emergencia?

¿Nuestros barrios conocen las rutas de evacuación?

¿Sabemos cómo actuar?

¿Tenemos una red familiar de emergencia?

¿Sabemos dónde acudir?

¿Valoramos realmente a quienes tienen la responsabilidad de salvarnos?

Porque prevenir también es salvar vidas.

A LOS HÉROES QUE NO BUSCAN SER HÉROES

Hoy quiero hacer una pausa para decirles algo que quizás pocas veces escuchan:

GRACIAS.

Gracias por entrar cuando otros salen.

Gracias por quedarse cuando otros tienen miedo.

Gracias por buscar cuando otros esperan.

Gracias por sostener una mano.

Gracias por escuchar un grito.

Gracias por no rendirse.

Gracias por convertir el conocimiento en acción y la solidaridad en esperanza.

Y gracias por recordarnos, en medio de una tragedia, que todavía existe una de las fuerzas más poderosas que tiene Colombia:

la humanidad de su gente.

Porque un país puede temblar.

Las ciudades pueden estremecerse.

Los edificios pueden caer.

Pero mientras haya una persona dispuesta a extender su mano para levantar a otra,

NO TODO ESTÁ PERDIDO.

Hoy Colombia necesita socorristas.

Hoy Colombia necesita solidaridad.

Hoy Colombia necesita humanidad.

Y a quienes están allá afuera, entre sirenas, escombros, lágrimas y esperanza:

que sepan que millones de colombianos los estamos mirando con gratitud.

Ustedes no solamente rescatan personas.

Ustedes rescatan nuestra fe en la humanidad.

Gracias por salvar vidas.

Gracias por estar cuando más se les necesita.

La Doctora Ingrid Suárez cuenta con 20 años en la docencia, es escritora, columnista para varios medios de comunicación y prensa escrita, catedrática y profesora investigadora, doctora en Didáctica y Organización Estratégica, egresada de la Universidad de Sevilla, España donde alcanzo el más alto honor sobresaliente Cum Laude. Posee varias especialidades en gestión y liderazgo educativo.

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