La Asamblea General de las Naciones Unidas declaro el día 2 de abril como día mundial de Concienciación sobre el autismo. Este año 2026 se conmemora bajo el mensaje: "Autismo y humanidad: toda vida tiene valor", no es solo un lema para este 2026; es un llamado a la reflexión y a la comprensión, es un recordatorio urgente de que la riqueza de nuestro futuro depende de nuestra capacidad de comprender para abrazar y respetar la diversidad del espectro.
La promulgación de la Ley 34-23 impulsada por la Mesa del Dialogo por el Autismo, encendió una luz de esperanza en el corazón de las familias dominicanas, una esperanza que hoy toma forma con el programa SENASA INTEGRA, en su primera etapa de implementación. La inversión en la salud en nuestro país debería ser lo más importante, no es un juego, sin embargo, para muchas madres y padres, esa luz llega con un cronómetro en la mano, con limitaciones como; la barrera de los diez años y la meta establecida de 3,000 beneficiarios.
Detrás de las cifras y los diagnósticos, hay una realidad; las familias sufren, viven en la incertidumbre y la impotencia, en especial madres quienes tienen que abandonar sus empleos para ser cuidadoras a tiempo completo, padres que tienen que tener varios empleos, que ajustar horarios laborales para poder asumir el rol de cuidador con tantas exigencias económicas que tenemos hoy en día, esta es una necesidad que apenas empieza a visibilizarse.
El espectro autista no desaparece al soplar diez velas en un bizcocho, limitar la cobertura en un programa de apoyo integral, es ignorar la lucha de nuestras familias, es darle la espalda a nuestros ciudadanos más frágiles, quienes también merecen una vida digna, sentirse seguros, comprendidos y protegidos por el Sistema de Salud y de Seguridad Social que realmente los integre. No podemos permitir que el derecho a la salud expire por la edad, porque toda vida, en cualquier etapa, tiene un valor incondicional.
Este día nos invita hacer una pausa reflexiva, al mirar más allá de las etiquetas y a derribar esas narrativas que limitan las vidas de tantas familias que luchan con los desafíos del espectro autista. La invitación es a cultivar una empatía sincera, actuar con solidaridad genuina, reconociendo que la dignidad no es negociable y que los derechos son iguales para todos. Solo a través de la comprensión y el respeto al valor incondicional de cada persona autista podremos construir una humanidad verdaderamente íntegra y consciente. Reconocer que toda vida tiene un valor infinito es el primer paso hacia una sociedad verdaderamente justa.
La Doctora Ingrid Suárez cuenta con 20 años en la docencia, es escritora, columnista para varios medios de comunicación y prensa escrita, catedrática y profesora investigadora, doctora en Didáctica y Organización Estratégica, egresada de la Universidad de Sevilla, España donde alcanzo el más alto honor sobresaliente Cum Laude. Posee varias especialidades en gestión y liderazgo educativo.



